Ley miscelánea M&A: así podría subir el valor de tu empresa

La discusión sobre la ley miscelánea —la megarreforma de reconstrucción nacional y desarrollo económico y social que impulsa el Gobierno— ya se instaló en las mesas de dinero, los bancos de inversión y las oficinas de finanzas corporativas de Chile. Y no es solo un tema fiscal: la rebaja del impuesto de primera categoría que contempla el proyecto, ya aprobada en su núcleo tributario por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y actualmente en su recta final legislativa, tiene un efecto directo y medible sobre cómo se valorizan las empresas en procesos de fusiones y adquisiciones (M&A). Para dueños de compañías familiares, directorios y equipos gerenciales que evalúan una venta, una fusión o un aumento de capital en los próximos años, entender este vínculo ya dejó de ser opcional.

¿Qué propone la ley miscelánea en materia tributaria?

El corazón económico del proyecto —que agrupa más de un centenar de artículos en materias tributarias, laborales y medioambientales— es la reducción gradual del Impuesto de Primera Categoría (IDPC) desde el 27% actual hasta el 23%. Se trata, en cierto modo, de un retroceso parcial de la reforma tributaria de 2014, que había llevado la tasa corporativa de un 20% a un 27% en el marco del sistema semi integrado. Según el calendario aprobado sin modificaciones por la Comisión de Hacienda de la Cámara, la baja operaría en tres etapas: 25,5% en 2027, 24% en 2028 y 23% en 2029.

El proyecto ingresó al Congreso en abril de 2026 por iniciativa del Ministerio de Hacienda, ya superó la votación en general en la Cámara de Diputados y, al cierre de esta nota, se encontraba en su tramo final en el Senado, con parte de sus artículos rumbo a una comisión mixta producto de discrepancias entre ambas cámaras. Es decir, todavía no es ley y su texto definitivo puede sufrir ajustes, pero su avance ha sido sostenido y el mercado financiero ya comenzó a incorporar sus eventuales efectos en los modelos de valorización de empresas.

De menor impuesto a mayor flujo de caja, y de ahí a mayor valor de empresa

La relación es, en el fondo, aritmética. Toda metodología de valorización basada en flujo de caja descontado —el estándar en cualquier proceso serio de M&A— proyecta los flujos de caja libre que generará la empresa a futuro y los trae a valor presente aplicando una tasa de descuento. Si el impuesto corporativo baja de forma permanente, la utilidad después de impuestos y, por lo tanto, el flujo de caja disponible para los accionistas sube también de forma permanente, sin que la empresa haya cambiado en nada su desempeño operativo.

El ejercicio es simple de ilustrar: una compañía con una utilidad operacional de $100, que hoy retiene cerca de $73 después de impuestos, pasaría a retener alrededor de $77 una vez que la tasa llegue a 23%. Eso equivale a un aumento del orden de 5,5% en el flujo de caja recurrente de la empresa, un efecto que distintas estimaciones que circulan en la industria financiera sitúan en un rango de entre 4% y 6% de mayor flujo de caja libre anual una vez completada la rebaja, de forma permanente y no ligada a mejoras de eficiencia o ventas.

Una compañía valorizada hoy en $1.000 millones podría ver su valor subir en torno a $55 millones solo por este efecto tributario, sin considerar ningún otro cambio en el negocio.

Y si se aplica un modelo de crecimiento perpetuo con una tasa de descuento de 10% y un crecimiento de largo plazo de 3% —supuestos habituales en el ejercicio de valorización de una empresa mediana chilena—, una caída de apenas 50 puntos base en esa tasa de descuento puede elevar el enterprise value de una compañía en torno a un 8%. Son los mismos números que hoy se cruzan en cualquier comité de inversión que esté evaluando el momento adecuado para salir a mercado con un activo.

El otro lado de la ecuación: no todo es una buena noticia automática

Sería un error leer la ley miscelánea como una fórmula lineal de «menos impuesto, más valor». Hay al menos dos fuerzas que pueden compensar, o incluso revertir, parte del efecto, y que cualquier asesor serio debe modelar junto al beneficio.

La primera es el escudo fiscal de la deuda. Los intereses financieros que paga una empresa endeudada generan hoy un beneficio tributario relevante, precisamente porque reducen la base imponible sujeta a una tasa de 27%. Con una tasa de 23%, ese escudo vale menos, lo que empuja levemente al alza el costo de capital de las compañías más apalancadas, justamente el perfil de buena parte de las empresas medianas chilenas que financian su crecimiento con deuda bancaria antes que con aportes de capital.

La segunda es la lectura que haga el mercado de la reforma en su conjunto. Si los inversionistas extranjeros interpretan la baja de impuestos como una señal de mayor competitividad y estabilidad regulatoria, la prima de riesgo país que exigen podría reducirse, en un rango estimado de 20 a 30 puntos base, lo que abarataría aún más el costo de capital de las empresas chilenas. Pero si el mercado interpreta la menor recaudación fiscal como un riesgo para las cuentas públicas, el efecto puede ser el contrario: mayor costo de financiamiento soberano, que termina encareciendo el costo promedio ponderado de capital (WACC) de cualquier compañía chilena, por sólida que sea su posición individual y su generación de caja.

Qué significa esto para un proceso de M&A hoy

Para un directorio o un family office que está evaluando una venta, una fusión o un levantamiento de capital en 2026 o 2027, la ley miscelánea introduce una variable que no puede ignorarse ni tampoco sobredimensionarse.

Ignorarla significa dejar sobre la mesa un potencial de valorización que la contraparte compradora —especialmente si se trata de un fondo o un grupo internacional con equipos de valuation sofisticados— probablemente ya está incorporando en su oferta. Sobredimensionarla, en cambio, es igual de riesgoso: el proyecto aún está en tramitación, sus plazos y porcentajes han cambiado más de una vez desde que ingresó al Congreso, y estructurar un proceso de venta asumiendo como un hecho consumado una tasa de 23% que recién llegaría en 2029 puede generar expectativas de precio difíciles de sostener en la mesa de negociación.

En la práctica, esto se traduce en al menos cuatro focos de trabajo para cualquier empresa que esté preparando un proceso de M&A en el corto plazo:

  • Actualizar el modelo de valorización con distintos escenarios de tramitación: ley aprobada tal como está hoy, con modificaciones adicionales, o eventualmente sin avanzar.
  • Revisar los mecanismos de ajuste de precio del contrato de compraventa (earn-outs, cláusulas de ajuste), de forma que reflejen el momento real de entrada en vigencia de la rebaja y no solo su aprobación en general.
  • Evaluar el efecto en la estructura de capital objetivo post transacción, considerando el menor valor relativo del escudo fiscal de la deuda.
  • Monitorear la prima de riesgo que exigen los inversionistas extranjeros como termómetro de cómo el mercado está interpretando la reforma en su conjunto, más allá del titular tributario.

Aquí es donde una asesoría especializada marca la diferencia. En Banmerchant, con más de 25 años de trayectoria en finanzas corporativas y como la única banca de inversión en Chile integrada a la red mundial Global M&A, presente en más de 35 países, trabajamos junto a empresas medianas y familiares para incorporar este tipo de variables regulatorias en el ejercicio de valoración, sin perder de vista los riesgos de un proyecto de ley que todavía puede modificarse en su tramo final. Nuestro equipo de Finanzas Corporativas apoya a directorios y accionistas en procesos de M&A, reestructuración de pasivos y valoraciones independientes que resisten el escrutinio de cualquier contraparte, local o internacional.

La ley miscelánea todavía no es ley. Pero el ejercicio de valorizar una empresa siempre mira hacia adelante, y el mercado financiero chileno ya está incorporando este escenario en sus modelos. Para quienes estén pensando en un proceso de M&A en el corto o mediano plazo, la recomendación es clara: actualizar la valorización de la empresa considerando distintos escenarios de tramitación, y hacerlo de la mano de un asesor que entienda tanto la mecánica financiera como el contexto regulatorio chileno. En Banmerchant, como banca de inversión regulada por la CMF bajo el Registro N°164, conforme a la Ley Fintec N°21.521, y especialistas en empresas medianas, podemos ayudarte a dimensionar correctamente ese efecto antes de sentarte a negociar.

Si tu empresa está evaluando una venta, una fusión o una reestructuración en los próximos 12-24 meses, este es el momento de tener una valorización actualizada, no de esperar a que la ley se publique en el Diario Oficial. Contáctanos

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