Deuda externa en empresas chilenas: qué implica para el mid-market

El Banco Central publicó a mediados de agosto su informe de Balanza de Pagos, Posición de Inversión Internacional y Deuda Externa correspondiente al segundo trimestre de 2026, y la cifra encendió una alerta silenciosa en el sector corporativo: la deuda externa chilena alcanzó los US$291.598 millones al cierre de junio, equivalente al 76,2% del PIB, con un incremento trimestral de US$7.448 millones respecto de marzo. El dato no es menor, pero lo que realmente debería llamar la atención de los directorios y gerencias de finanzas de empresas medianas está un nivel más abajo, en el detalle del reporte.

Del total de la deuda externa, US$182.099 millones corresponden a deuda privada y US$109.499 millones a deuda pública. El Banco Central fue explícito en señalar que el incremento del trimestre estuvo liderado por transacciones de los sectores gobierno, empresas y bancos. Pero la cifra que más debiera concentrar la atención de cualquier CFO chileno es otra: la deuda externa de corto plazo residual —aquella que vence en los próximos doce meses— totalizó US$78.853 millones, y son precisamente los bancos y las empresas no financieras quienes concentran la mayor parte de esos compromisos de pago.

En otras palabras: hay un volumen relevante de vencimientos de deuda empresarial que se materializa en el próximo año, en un contexto donde el 77,8% de la deuda externa total está denominada en dólares. Para una empresa mediana chilena con pasivos en moneda extranjera, eso significa que el costo real de esa deuda no depende solo de la tasa pactada, sino también del tipo de cambio al momento del refinanciamiento o del pago. Es un doble riesgo —de tasa y de moneda— que muchas compañías del mid-market no gestionan de forma activa, simplemente porque no tienen la estructura interna para monitorearlo con la frecuencia que exige un escenario como el actual.

Por qué esto no es solo un dato macro

Es tentador leer estas cifras como un ejercicio de contabilidad nacional, algo que le compete al Banco Central, al Ministerio de Hacienda o a los analistas de renta fija. Pero la deuda externa corporativa es, en el fondo, la suma de miles de decisiones de financiamiento tomadas por empresas individuales, muchas de ellas medianas y familiares, que en algún momento de los últimos años optaron por líneas de crédito en dólares, bonos internacionales o financiamiento estructurado con contrapartes extranjeras, muchas veces porque las condiciones de tasa eran más atractivas que el mercado local.

El problema surge cuando esas decisiones, tomadas en un contexto de tasas y tipo de cambio distinto al actual, llegan a su fecha de vencimiento. Refinanciar deuda en dólares en 2026 no es lo mismo que contratarla hace tres o cuatro años. Las condiciones de acceso al crédito internacional han cambiado, el peso chileno ha tenido movimientos relevantes, y las contrapartes bancarias —locales e internacionales— son hoy más selectivas al momento de evaluar renovaciones. Esto se suma a lo que ya veníamos observando en el mercado bancario doméstico: un crédito más restrictivo para las grandes empresas, que obliga a revisar deuda, estructura de capital y alternativas de financiamiento no bancario.

Lo que debería hacer una empresa mediana con vencimientos en el próximo año

Ante un escenario de vencimientos concentrados en el corto plazo, la peor decisión posible es esperar hasta que la fecha de pago esté encima. La experiencia de reestructuración de pasivos en el mercado chileno muestra un patrón consistente: las empresas que anticipan la conversación con sus acreedores —sean bancos, tenedores de bonos o fondos de deuda privada— logran condiciones sustancialmente mejores que aquellas que negocian bajo presión de un vencimiento inminente.

Un proceso de reestructuración bien ejecutado parte por un diagnóstico honesto de la viabilidad operacional del negocio, separando los problemas de liquidez de los problemas de rentabilidad de fondo. A partir de ahí, se evalúan alternativas concretas: renegociación de plazos y garantías con la banca actual, sustitución de deuda en dólares por instrumentos en moneda local para reducir la exposición cambiaria, incorporación de nuevos acreedores o fondos de deuda privada dispuestos a tomar posiciones que la banca tradicional ya no quiere asumir, y en algunos casos, una revisión más profunda de la estructura de capital que puede incluir aportes de private equity o vehículos de coinversión.

El análisis de aspectos comerciales, jurídicos y tributarios es tan relevante como el financiero: una reestructuración mal diseñada en lo legal puede generar contingencias que terminan costando más que el problema original de liquidez que se buscaba resolver.

El rol de una asesoría independiente

Con más de 25 años de trayectoria y un equipo con más de 40 años de experiencia acumulada en el mercado financiero chileno, Banmerchant acompaña a empresas medianas y familiares en procesos de reestructuración de pasivos y financiamiento estructurado, articulando soluciones a la medida que consideran tanto la realidad operacional del negocio como las condiciones actuales del mercado de crédito local e internacional. El equipo de Finanzas Corporativas de Banmerchant trabaja identificando alternativas de financiamiento acordes a los flujos reales de cada compañía, negociando directamente con las contrapartes y coordinando los aspectos legales y tributarios que todo proceso de este tipo requiere.

El escenario que dibuja el Banco Central para lo que resta de 2026 no es catastrófico, pero sí exige atención activa por parte de quienes tienen vencimientos de deuda en el horizonte de los próximos doce meses. La diferencia entre una reestructuración exitosa y una negociación forzada suele estar, precisamente, en qué tan temprano se empieza a trabajar en ella.

Si tu empresa tiene vencimientos de deuda en dólares o en pesos durante los próximos meses y quieres evaluar alternativas de refinanciamiento o reestructuración, el equipo de Finanzas Corporativas de Banmerchant puede ayudarte a diseñar una estrategia a la medida.

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